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ester iranzo sostiene el libro la piel del monstruo

Bajo la piel del monstruo: así es convivir con un trastorno de la alimentación de larga duración

"Tengo cuarenta años y mi vida ha sido, casi siempre, un remolino. Una lucha continua por mantenerme medianamente «cuerda». Ser aceptable y funcional pasa cada día por acallar al monstruo que me atormenta. Forma parte de mí, pero, hasta el día de hoy, tengo que decir que me sigue abrumando. Pienso que, en cierto modo, todos tenemos a ese monstruo, voz interior, ángel y demonio, revoloteando. Llámalo como buenamente puedas o quieras, pero no permitas que se convierta en protagonista de tu vida. Deja que te acompañe en tu historia porque, en cierto modo, acallarlo del todo no tiene sentido."

Así comienza "Bajo la piel del monstruo", el libro en el que Ester Iranzo narra su experiencia y aprendizajes tras más de dos décadas conviviendo con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). En la escritura encontró un refugio y una vía de expresión para emociones que no podía expresar de otro modo. Y también una forma de tender la mano a otras personas que, como ella, conviven con un monstruo que cada día intenta gobernar sus vidas.

Hablamos con ella sobre la escritura de este libro y su proceso de recuperación como usuaria de la Unidad Integral de Recuperación de TCA de la Fundació Hospitalàries Martorell y el Hospital de Bellvitge. En la Fundación Hospitalarias atendemos a personas con TCA desde un abordaje integral de su salud mental, poniendo el bienestar de la persona en el centro y promoviendo su cuidado integral, más allá de la recuperación de peso.

1.Cuéntanos sobre ti, quién eres. Lo que quieras y como quieras.

Soy Ester, tengo 41 años. Soy auxiliar de veterinaria. Mi motor siempre han sido los animales y me motiva luchar por las causas sociales. En la actualidad no puedo trabajar pero colaboro en la protectora de animales de Teruel “Amigo Mío” y en otras asociaciones y eso me hace sentir más realizada.

2.En tu libro abordas, en primera persona, una realidad un poco invisible: la de las personas adultas con trastornos de la alimentación de larga duración. ¿A qué crees que se debe esta falta de visibilidad?

Quizá se le dé más visibilidad a aquellas personas que debutan en la enfermedad porque “necesitan” más soporte para comenzar a luchar. Pienso que no hay que dejar de lado a las personas que llevan casi toda la vida acompañadas por la enfermedad porque también necesitan sentirse arropadas, ya que quizá sea todavía más complicado batallar con todos esos años de angustia que llevas detrás de ti.

3.¿Crees qué es importante que los trastornos de la conducta alimentaria se entiendan como un problema de salud mental y no solo de alimentación o peso?

Es de vital importancia. Quiero desbancar esa idea de los TCA como un capricho adolescente o una superficialidad. En mi caso, en los orígenes de la enfermedad, se convirtió en un medio para desaparecer, por no sentirme parte de nada. Es una conducta autodestructiva. El trastorno te hace creer que no te mereces nada. Ni alimentarte. Busca que te apagues, que desconectes de todo.

4.En tu experiencia, ¿qué temas de la salud mental suelen estar implicados en un trastorno de la conducta alimentaria?

Creo que siempre hay otra enfermedad asociada como la depresión o la inestabilidad emocional. El TCA es el síntoma, la señal de alerta que te avisa de que algo no va bien en tu vida. Esconde inseguridades, perfeccionismo, autoexigencia y un sentimiento de rechazo.

5.El control de la alimentación se presenta muchas veces como una forma de recuperar el control sobre la propia vida. ¿Qué hay de cierto en esa percepción?

Este trastorno no deja ser una manera de gestionar las emociones a través de la comida porque eres incapaz de controlar o manejar tu vida y tu mente crea esa falsa sensación de control a través de lo que ingieres. Te sientes tan perdido que lo único que te sientes capaz de controlar es la comida.

6.El “monstruo” es una de las grandes metáforas del libro. ¿Qué representa exactamente para ti?

El monstruo simboliza todo aquello que te dificulta la vida. Esa parte de ti “enferma” que quiere pisotear a tu parte “sana”. Esa autoexigencia y sensación de vacío, el autocastigo y los miedos.

7.Hablas de aprender a convivir con él. ¿Por qué? ¿Cómo se aprende eso?

Hay que aprender a reposicionarlo. Darle el espacio justo y necesario en tu mente para así conseguir delimitar el poder que tiene sobre ti. A lo largo del libro, yo le hablo a esa persona que ahora mismo no ve salida. Le quiero decir que hay que aprender a vivir con la enfermedad y con lo que te ha quitado. Hay que adaptarse a su evolución. La clave está en encontrar una motivación. Solo así perderá poder sobre ti.

Ahora, tras más de 20 años luchando, he cambiado el enfoque. Ya no lucho “contra” el trastorno. Tengo una enfermedad y lo asumo. Sé que voy a tener que estar vigilando las señales de alerta y eso te hace ser más consciente de cuál es tu punto débil y te da cierta ventaja sobre el monstruo.

8.Desde tu experiencia, ¿qué significa realmente “recuperarse” de un TCA?

He conseguido quitarle importancia a la palabra recuperarse o curarse. Digamos que he rebajado expectativas y eso no significa que me haya resignado, al contrario, cuando dejas de obsesionarte con la curación o la recuperación completa sientes cierta liberación. Ya no te exiges estar sana al 100%. Nadie lo está. Recuperarse es volver a sentirte “más tú”, más alejada de la enfermedad.

9.¿Cómo te ha ayudado el acompañamiento en la Unidad Integral de Recuperación de TCA de la Fundació Hospitalàries Martorell y el Hospital de Bellvitge? ¿Qué dirías que ha sido diferente en su enfoque?

Esta Unidad te aporta un enfoque más integral del proceso y del tratamiento de la enfermedad. Te hacen partícipe y responsable de la recuperación y el equipo te acompaña en ese camino. Eso hace que te sientas más capaz de asumir el proceso y con más fuerza para recuperar tu vida. Te despegan un poquito la etiqueta de enferma.

10.En la presentación del libro, dijiste que Bajo la piel del monstruo nace de una pregunta muy concreta: “¿Qué me habría gustado escuchar cuando empezó todo?”. ¿Has encontrado la respuesta?

Si soy sincera como yo no encontré a esa persona que buscaba, ahora me gustaría ser yo esa persona para alguien que la busque. No pretendo ser una solución mágica solo quiero decirle que no hay una sola respuesta, ni hay culpables en todo esto. Como digo en el libro: “No hay culpables, solo situaciones incapaces de ser bien gestionadas”. Decirle que se puede tener una vida a pesar de todo. Que a veces la enfermedad irá por delante de ti y otras serás tú la que vaya por delante, pero que la idea es "andar" con ella en paralelo. 

Quiero transmitir ese mensaje de cierta esperanza, aceptación y realismo. Si este libro puede ayudar a una sola persona, para mí ya habrá sido un éxito.


Puedes descargar el libro "Bajo la piel del monstruo" aquí. La obra cuenta con ilustraciones de Víctor Casado, creadas a partir de las emociones y metáforas que la autora le fue compartiendo. 

Entre ellas destacan unas alas cosidas, una imagen poderosa que simboliza la posibilidad que todas las personas tenemos de volver a levantar el vuelo, incluso aunque nos hayamos sentido rotas en algún momento.

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alas cosidas ester iranzo bajo la piel del monstruo