Se trata de un espacio diseñado para que las personas puedan interactuar con el medio a través de la estimulación de sus sentidos básicos (visuales, auditivos, táctiles, olfativos, gustativos). Así, la sala cuenta con elementos que favorecen la estimulación tales como columnas de burbujas, haz de fibras ópticas, luz ultravioleta, panel táctil… Además, dispone de elementos que invitan a la relajación como la cama de agua, el pouf o el vestibulador.
Las sesiones constan de dos partes diferenciadas:
De modo general, en la sala se crea un ambiente que incentiva la exploración espontánea, promueve la oportunidad de elegir y aumenta el nivel de concentración y atención.
En definitiva, se trata de un espacio que amplía las posibilidades de intervención terapéutica en un ambiente motivador favoreciendo la interacción y comunicación entre el terapeuta y la persona atendida.