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La comunidad hospitalaria en Cantabria celebra un acto penitencial para preparar la Semana Santa

La capilla del Hospital que Fundación Hospitalarias Cantabria tiene en Santander acogió el pasado 22 de marzo una celebración comunitaria del perdón previa a la Semana Santa. Pacientes y trabajadores estuvieron acompañados por los usuarios del Centro de Día Psicogeriátrico que se desplazaron para participar juntos en un encuentro penitencial vivido como una etapa importante dentro del camino de cuaresma. 

La celebración comenzó con la monición introductoria, que ayudó a situar el sentido del encuentro. Se recordó que todos los hombres y mujeres estamos llamados a encontrarnos con Dios, creador y fuente de vida, y que en lo más profundo del corazón humano existe un deseo de plenitud que solo puede descansar en Él. La aceptación de su voluntad implica reconocer nuestras limitaciones, nuestros pecados y nuestras fragilidades, para dejarnos inundar por su amor y su perdón. Este reconocimiento no supone una carga, sino una oportunidad para comenzar de nuevo con esperanza renovada.

Uno de los momentos más simbólicos de la celebración fue la formación de la palabra “Misericordia” en el altar por parte de cinco participantes que recordaba cómo el perdón no es solo una experiencia individual, sino una realidad que construye comunidad y fortalece los vínculos entre las personas.

La lectura evangélica del hijo pródigo iluminó el centro de la celebración. La parábola refleja la actitud de un Dios que no se cansa de esperar, que sale al encuentro del hijo que regresa y lo acoge con ternura y alegría. Este mensaje resultó especialmente cercano en el ambiente hospitalario, donde la figura del padre misericordioso permitió descubrir que siempre es posible volver a casa, recuperar la confianza y sentirse nuevamente acogidos. 

Durante la celebración penitencial se expresaron también diversas peticiones. Se pidió perdón por no haber encontrado tiempo para la oración personal, por haber construido la propia vida al margen de Dios, por no haber sabido buscar su presencia en medio de las dificultades o por habernos creído en ocasiones superiores a los demás, infravalorando al prójimo. 

Llegado el momento de la confesión, todos los que desearon recibir el perdón sacramental se acercaron en fila hasta el altar donde los dos sacerdotes presentes fueron imponiendo sus manos en un gesto de reconciliación con Dios. 

La presencia de pacientes, profesionales del hospital y usuarios del Centro de Día de Santander dio a la celebración un carácter comunitario. Más allá de una celebración litúrgica se vivió una experiencia compartida de fe y fraternidad.

Este acto penitencial ha sido una preparación importante para vivir la Semana Santa con mayor conciencia, comprendiendo que el perdón transforma la vida y abre nuevos caminos. De este modo, la comunidad de Fundación Hospitalarias Cantabria está lista para iniciar la Semana Santa con un corazón reconciliado y abierto a la nueva vida que nace de la Pascua.