El duelo tras una pérdida inesperada: aceptar las emociones y apoyarse en los demás, claves para seguir adelante
El programa ‘Hoy por hoy’ de la cadena SER en Cantabria ofreció en directo el testimonio de Juan Carlos, que perdió de forma repentina a su madre hace un año, y las recomendaciones de Celia Baños, psicóloga de Fundación Hospitalarias Cantabria, poniendo el foco en uno de los procesos emocionales más difíciles que afrontan las personas: la pérdida de un ser querido
Santander, 5 de noviembre de 2026.- El duelo es una experiencia inevitable a lo largo de la vida, pero también una de las más difíciles de afrontar. La tristeza, la incredulidad, la rabia o el miedo son algunas de las emociones que pueden aparecer tras la pérdida de un ser querido, especialmente cuando se produce de manera inesperada. Así lo explicaron la psicóloga Celia Baños, de Fundación Hospitalarias Cantabria, y Juan Carlos, paciente del hospital que vivió en primera persona el fallecimiento repentino de su madre hace un año.
Según explicó Baños, no existe una única forma de vivir el duelo. Cada persona afronta la pérdida de manera diferente y las emociones que surgen durante el proceso son igualmente válidas. "Tenemos que aceptarlas todas, dejarlas estar y aprender a gestionarlas", señaló la especialista, quien recordó que sentimientos como la tristeza, la ira, el miedo o incluso la sensación de irrealidad forman parte de una respuesta normal ante una pérdida significativa.
En el caso de Juan Carlos, el impacto llegó de forma abrupta. Su madre falleció como consecuencia de un accidente doméstico tras sufrir un desvanecimiento. La noticia llegó a través de una llamada telefónica de su hermano y la primera reacción fue la incredulidad. "No me lo esperaba. Lo primero es pensar que no puede ser", relató durante la entrevista.
La psicóloga explicó que este tipo de reacciones son especialmente frecuentes cuando la muerte es inesperada. En esos primeros momentos, las personas suelen experimentar una fuerte sensación de irrealidad y plantearse preguntas difíciles de responder sobre lo ocurrido. Por ello, insistió en que el acompañamiento es fundamental durante las primeras horas y días tras la pérdida.
Baños destacó que, ante una situación de este tipo, lo más importante es comprobar que las necesidades básicas de la persona afectada están cubiertas, como el descanso, la alimentación o la higiene, además de ofrecer apoyo sin recurrir a frases hechas. También subrayó el papel esencial de la red familiar y social para ayudar a sobrellevar el proceso.
Un año después de la muerte de su madre, Juan Carlos reconoce que el dolor sigue estando presente, aunque ha aprendido a convivir con él. "Se va superando poco a poco", aseguró. En ese camino, señaló que el apoyo psicológico, el entorno familiar y el esfuerzo personal han sido determinantes para avanzar. Especialmente importante ha sido el respaldo de su padre y de sus hermanos, quienes también han tenido que afrontar la pérdida.
La profesional de Fundación Hospitalarias Cantabria recordó que, aunque la mayoría de los procesos de duelo evolucionan de forma natural, existen situaciones en las que pueden complicarse. Cuando el malestar persiste durante largos periodos de tiempo y afecta a ámbitos como la vida familiar, social o laboral, o cuando aparecen pensamientos de autolesión o de hacer daño a otras personas, resulta necesario buscar ayuda profesional.
Durante la conversación también se puso de relieve que nadie está realmente preparado para afrontar una pérdida. Sin embargo, tanto la atención especializada como el apoyo de familiares, amigos y personas cercanas pueden convertirse en herramientas fundamentales para transitar el duelo y recuperar poco a poco la estabilidad emocional.
Desde Fundación Hospitalarias Cantabria, Baños quiso trasladar además un mensaje de apoyo y cercanía a todas aquellas personas que atraviesan actualmente un proceso de pérdida, recordando la importancia de pedir ayuda cuando sea necesario y de permitirse sentir cada una de las emociones que acompañan al duelo.