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Cantabria

Un camino simbólico recuerda en el hospital de Santander que la seguridad en la atención sanitaria es una responsabilidad compartida

“La seguridad en la atención sanitaria es una responsabilidad compartida”. Esta es la idea que, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, ha querido reforzar la Fundación Hospitalarias Cantabria con distintas actividades organizadas desde el departamento de Integración Social.

Este año la jornada lleva por lema ‘Cada paso cuenta’. En el hospital de Santander se ha invitado a pacientes y familiares a recorrer un camino simbólico formado por diferentes huellas en las que muchos han escrito qué significa para ellos la seguridad del paciente. “Ser escuchado”, “recibir un buen trato” “sentir que me tratan con paciencia” o “sentirme cuidado” Son algunas de las ideas que han quedado plasmadas en este camino colectivo que recuerda cómo la seguridad en la atención sanitaria es una responsabilidad compartida y cada pequeño paso puede contribuir a una atención mejor y más segura.

La seguridad del paciente es, desde hace tiempo, una de las líneas estratégicas de la Fundación en donde una comisión nacional es quien marca las líneas a seguir en todos los centros a través de equipos multiprofesionales.

En este sentido, como explica Marian Carbajo, directora asistencial, el avance en los últimos 10 años ha sido exponencial y ha estado muy marcado por la pandemia, “un momento clave para comprobar la importancia de este aspecto, por ejemplo, para prevenir contagios”. A lo largo de todo este tiempo, manifiesta, se han implementado procedimientos asistenciales enfocados a la prevención de riesgos y daños evitables.

“La seguridad clínica es una responsabilidad interdisciplinar que exige coordinación asistencial, ya que depende de la transmisión adecuada de la información clínica, de la continuidad de cuidados y de la toma de decisiones compartidas entre profesionales”, explica.

Para ello, Fundación Hospitalarias Cantabria fomenta una cultura de seguridad no punitiva basada en la mejora continua que promueve la corresponsabilidad e impulsa las acciones formativas, un aspecto clave para actualizar conocimientos y reforzar buenas prácticas. La directora asistencial del hospital de Santander añade que se ha dado a los pacientes un papel activo, empoderándoles en su propio proceso, y se han puesto en marcha estrategias para reducir la morbimortalidad evitable, mejorar la calidad y fortalecer la confianza de la población en los servicios sanitarios.

Carbajo destaca que estas acciones se han traducido en medidas concretas como la reducción de las contenciones, en un porcentaje cercano al 90%; o la implantación de medidas para prevenir que las personas se puedan hacer daño, tales como la instalación de sensores de movimiento bajo el colchón o el uso de camas ultrabajas para evitar daños por caídas.