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Niños en un atardecer

Cómo explicar la muerte a los niños y niñas: "lo peor es evitar el tema"

La celebración del Día de Todos los Santos y el Día de Difuntos a inicios de noviembre, ofrece una oportunidad a muchas familias para recordar a sus seres queridos y hablar sobre el duelo y la pérdida. Sin embargo, explicar la muerte a un niño o niña continúa siendo una de las conversaciones más difíciles para madres, padres y personas cuidadoras. 

Con frecuencia, en un intento de protegerles, se evita el tema o se recurre a expresiones como "se ha ido a dormir" o "se ha ido de viaje". Sin embargo la sinceridad y el acompañamiento emocional son fundamentales para ayudarles a comprender una realidad que forma parte de la vida.

Roger Ballescà, psicólogo de Fundació Hospitalàries Martorell, ofrece algunas claves para abordar este tema con honestidad, sensibilidad y acompañamiento emocional.

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roger ballesca

¿Cómo explicar la muerte a un niño o niña?

Lo más importante es utilizar un lenguaje claro, adaptado a su edad y libre de eufemismos que puedan generar confusión.

Según explica Roger Ballescà, expresiones como "se ha ido a dormir" o "se ha ido de viaje" no ayudan a comprender lo ocurrido. Por el contrario, es recomendable explicar que la persona ha muerto de forma sencilla y acompañar las emociones que puedan surgir tras la noticia.

¿Cuándo es el momento adecuado para hablar de la muerte?

En muchas ocasiones son los propios niños o niñas quienes marcan el momento a través de sus preguntas. Una noticia, una experiencia en la escuela o una situación familiar pueden despertar su curiosidad y abrir la puerta a la conversación.

Ballescà señala que también es importante tener en cuenta el estado emocional de las personas adultas. Cuando la pérdida es reciente y el impacto emocional es muy intenso, conviene esperar a poder transmitir la información de una manera serena, evitando añadir más angustia a una situación ya difícil.

¿Por qué nos cuesta hablar de la muerte con los niños y niñas?

La principal razón suele ser el deseo de protegerles del sufrimiento. Sin embargo, la tristeza, el miedo o la incertidumbre forman parte de la experiencia humana y aprender a gestionar estas emociones es un aspecto clave del desarrollo emocional.

Para el psicólogo, uno de los aprendizajes fundamentales durante la infancia consiste en descubrir que es posible atravesar momentos de malestar y recuperarse de ellos con el apoyo adecuado.

¿Es positivo que los niños vean nuestra tristeza?

Mostrar tristeza ante una pérdida no solo es natural, sino que puede resultar beneficioso para los niños y niñas. Ver cómo los adultos expresan y gestionan sus emociones les ayuda a comprender que el dolor forma parte del proceso de duelo.

La diferencia, explica Ballescà, está en que perciban la tristeza sin sentirse desbordados o desbordadas por la desesperación de las personas adultas. De esta forma aprenden que las emociones difíciles pueden afrontarse de manera saludable.

¿Qué hacer si un niño o niña nos plantea preguntas que no sabemos responder?

No tener todas las respuestas es algo normal. Ante determinadas preguntas sobre la muerte, las personas adultas también pueden sentir incertidumbre.

En estos casos, el especialista recuerda que lo esencial no es ofrecer explicaciones perfectas, sino acompañarle, escucharle y permanecer disponible para resolver sus dudas y emociones.

¿Es mejor evitar el tema para protegerles?

Evitar cualquier conversación sobre la muerte puede transmitir la idea de que se trata de un asunto del que no se puede hablar.

Aunque la muerte pueda ser una experiencia dolorosa e incluso traumática en determinadas circunstancias, sigue siendo una realidad inherente a la vida. Abordarla con honestidad, sensibilidad y cercanía ayuda a los niños y niñas a comprender lo que ocurre y a desarrollar herramientas emocionales para afrontar futuras pérdidas.

Hablar para acompañar

Favorecer una relación saludable con las emociones desde la infancia es una parte fundamental del bienestar psicológico. En la Fundación Hospitalarias acompañamos y cuidamos la salud mental también en los momentos de duelo, promoviendo espacios de escucha, comprensión y apoyo emocional.

Texto basado en una entrevista originalmente publicada en 3cat.