"El suicidio se puede prevenir. El primer paso es preguntar"
Cada año, miles de personas en todo el mundo se enfrentan a un sufrimiento emocional tan intenso que llegan a plantearse poner fin a su vida. Hablar del suicidio de manera responsable, escuchar sin juzgar y conocer los factores de riesgo y de protección son herramientas fundamentales para su prevención.
Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, conversamos con Ana Fernández Villar, psiquiatra de Fundación Hospitalarias Cantabria, para profundizar en las causas que pueden llevar a una persona a desarrollar ideación suicida, las señales de alarma a las que debemos prestar atención y el papel que desempeñan los profesionales, las familias y la sociedad en la prevención. Y abordamos algunos de los mitos más extendidos sobre el suicidio, como que hablar de ello puede promoverlo.
En la Fundación Hospitalarias trabajamos cada día para que ninguna persona tenga que afrontar sola su sufrimiento, ofreciendo una atención integral, cercana y especializada en salud mental.
1. Desde el punto de vista de la psiquiatría y la salud mental, ¿qué lleva a una persona a pensar en suicidarse?
Desde el punto de vista de la psiquiatría, lo que puede llevar a una persona a suicidarse son múltiples factores que enraízan en un profundo sufrimiento y en un deseo, no tanto de morir, sino de no continuar viviendo así. La desesperanza, la soledad no deseada, el dolor físico o el trastorno mental grave influyen en esa decisión.
2. ¿Ha cambiado el perfil de las personas que llegan a consulta con ideación suicida en los últimos años? ¿Qué factores están influyendo actualmente?
El perfil de la persona que llega con ideación suicida a consulta en los últimos años es el de una persona relativamente joven, a veces sin un trastorno mental, pero con una crisis vital sobrevenida.
Algunos de los factores que podrían estar influyendo son: la soledad percibida entre los jóvenes, generando un mayor aislamiento, relacionado con el papel de las redes sociales y los cambios estructurales familiares; la impulsividad acrecentada en un contexto de intoxicación por consumo de sustancias o la pérdida de sentido vital entre muchos jóvenes y adultos.
Por otro lado, no hay que olvidar el suicidio “oculto” de los ancianos, una realidad poco evidenciada y hablada, pero que requiere nuestra atención y nuestros esfuerzos por abordarlo y tratarlo. En estos casos, algunos factores podrían ser el envejecimiento incapacitante o soledad no deseada.
3. ¿El suicidio se puede prevenir? ¿Cómo se puede lograr?
El suicidio se puede prevenir. El primer paso es preguntar acerca de si en algún momento han pensado que, para vivir así, mejor no vivir. Se ha de hacer desde una actitud de escucha, sin juicios ni valoraciones. Después, buscar ayuda de profesionales, ya sean psiquiatras o psicólogos.
4. ¿Cuáles son algunas de las señales de alarma? ¿Qué podemos hacer ante ellas?
Partiendo de que existen factores de riesgo, necesarios de analizar de forma individualizada, hay algunas circunstancias como conflictos interpersonales, pérdidas recientes, diagnósticos médicos graves o situaciones de crisis agudas que pueden activar la ideación de poner fin a su vida.
Por otro lado, resulta importante observar si la persona empieza a resolver asuntos pendientes con premura, cambios de carácter bruscos, autolesiones, aumento de la impulsividad, mayor aislamiento… Ante estas situaciones, es importante aproximarse a la persona, preguntar acerca de la ideación autolítica y buscar ayuda de profesionales.
5. ¿Existe una relación entre la enfermedad mental grave y el suicidio?
Sí, existe una relación entre el suicidio y el trastorno mental grave, como la esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno depresivo y trastorno por abuso de sustancias. El riesgo de la conducta suicidio se incrementa de forma significativa en los casos de comorbilidad psiquiátrica, es decir, cuando coexisten dos o más trastornos mentales en un mismo individuo. Esta situación intensifica el malestar psíquico y dificulta el acceso o adherencia a tratamiento adecuados, aumentando así la vulnerabilidad.
6. ¿Cómo trabaja la Fundación Hospitalarias con las personas con trastorno mental grave para prevenir situaciones de crisis y riesgo suicida?
Ante el riesgo suicida, desde la Fundación Hospitalarias trabajamos con las personas con trastorno mental grave de forma multidisciplinar. A nivel de psiquiatría, ajustando el tratamiento farmacológico a las necesidades del paciente y, junto con psicología, incluyendo el abordaje psicoterapéutico de los problemas individuales y relacionales, teniendo en cuenta a la familia.
Desde trabajo social, se trabaja en la búsqueda de apoyos sociales y recursos comunitarios, partiendo de la realidad individual de cada uno. Los integradores sociales o terapeutas ocupacionales juegan un papel fundamental en promover la participación en actividades prácticas, reactivando una funcionalidad deteriorada.
No podemos olvidar el acompañamiento y escucha diaria por parte de las auxiliares en las Unidades o la figura de enfermería en la participación de intervenciones en crisis junto con el terapeuta, o como enlace entre el psiquiatra y el paciente.
En esta situación, el equipo de pastoral conecta con la espiritualidad de los pacientes para dar un sentido vital y trascendente a su existencia.
7. Este año el lema para este día de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio continúa siendo el mismo de 2025: «Cambiar la narrativa». ¿Qué crees que deberíamos cambiar cuando hablamos de suicidio?
«Cambiar la narrativa», para mí, habla de seguir trabajando sobre aquellos mitos acerca del suicidio, como que “quien lo dice, no lo hace”, “el suicidio no se puede prevenir”, “el suicidio es de valientes”, “preguntar acerca de ideas de suicidio, propicia que las personas se suiciden”.
Es necesario preguntar acerca del suicidio, en un contexto adecuado; el suicidio no habla de valientes ni cobardes, nos comunica un profundo sufrimiento. Como hemos dicho, se puede prevenir y muchas veces las personas hablan acerca de esa ideación antes de hacer un intento, por lo que hay que tenerlo en cuenta.
8. ¿Qué mensaje te gustaría enviar en este Día Mundial para la Prevención del Suicidio?
Diría “hay esperanza, pide ayuda”. Pienso que a día de hoy todos, tanto terapeutas como familiares y pacientes, necesitamos recuperar la esperanza, sabiendo que hay personas dispuestas a acompañarnos y sostenernos mientras transitamos por el dolor y el sufrimiento.