"En una residencia con buenas prácticas la persona puede decidir cómo desea que sean sus cuidados"
La Fundación Hospitalarias Valencia ha sido reconocida con el Segundo Premio en los Premios de Buenas Prácticas para Residencias de Personas Mayores, otorgado por la Vicepresidencia Primera y Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda de la Generalitat Valenciana. Este premio reconoce la iniciativa “Planificación Anticipada de Decisiones (PAD)”, un proyecto que promueve la autonomía de las personas mayores, permitiendo que puedan expresar y dejar registradas sus preferencias sobre cuidados y tratamientos futuros, especialmente al final de su vida.
Hablamos sobre este modelo con Teresa Gea, Coordinadora Asistencial del Área de Mayores de la Fundación Hospitalarias Valencia:
1.¿Qué son las buenas prácticas en una residencia de personas mayores? ¿Qué elementos innovadores incorporan?
Las buenas prácticas en una residencia de personas mayores son todas esas acciones que realizamos a lo largo de nuestro día a día que aseguran una atención humana y hospitalaria, que respetan la autonomía de la persona y fomentan la toma de decisiones compartida. En la Fundación Hospitalarias creemos que las personas usuarias y residentes deben dirigir su propia vida y que es la institución la que debe adaptarse a ellos y no al contrario. Para ello, creamos unidades de convivencia donde intentamos hacer hogar, evitando el modelo hospitalario y favoreciendo una atención más centrada e individual.
Las buenas prácticas nos sumergen en la mejora continua y hacen necesario que tengamos la capacidad de reinventar y adaptar los cuidados a las necesidades y preferencias de las personas. Así:
- Reconocen la historia de vida individual, su biografía, su plan de vida y las preferencias de cuidado.
- Promueven la estimulación cognitiva y física y crean entornos confortables, ambientes donde las personas se sienten “como en casa”.
- Incluyen actividades significativas y con significado para cada persona, promueven las relaciones sociales con sus iguales y con la comunidad.
2.¿Cómo mejoran estas buenas prácticas la calidad de vida de las personas mayores?
Al participar en decisiones sobre su cuidado, sienten que tienen una mayor autonomía y sentido del control sobre su propia vida. Sentirse escuchadas, respetadas y valoradas aumenta su dignidad personal y estado de ánimo. Se crea así un trato cercano que favorece el vínculo con los profesionales y genera un mayor sentido de pertenencia.
Al mismo tiempo, aumenta la confianza de las familias y allegados que tienen una participación activa y una comunicación fluida y transparente, y se sienten acompañados durante todo el proceso.
3.¿Qué papel tienen las familias y el equipo profesional en su desarrollo?
Las familias tienen un papel muy importante en las residencias de personas mayores. Son una red de apoyo constante que favorece el bienestar emocional de la persona mayor. Participan en los cuidados del familiar junto con el equipo, siendo copartícipes en esa atención.
Además, compartimos la toma de decisiones a lo largo del proceso vital y se convierten, junto con el equipo, en garantes de los cuidados y de la voluntad que cada persona expresa o expresó en su día, haciendo que la participación de la persona, aún con deterioro cognitivo, siga siendo posible.
4.¿Cómo promueve la Fundación Hospitalarias las buenas prácticas?
Nuestro modelo no solo busca ofrecer los mejores cuidados y atención sino que, además, fundamentados en nuestros valores, buscamos una atención centrada en la persona, humana, ética, innovadora y de calidad.
La persona mayor es el centro y protagonista de su historia: se escuchan sus preferencias y valores, y se respeta y promueve su autonomía. Para ello, se elaboran planes de cuidados individualizados a través de los equipos de profesionales interdisciplinares.
5.Recientemente, la Fundación Hospitalarias Valencia ha recibido Segundo Premio en los Premios de Buenas Prácticas para Residencias de Personas Mayores, ¿qué aprendizajes deja este reconocimiento?
Por una parte, analizar lo que estamos haciendo bien y que tanto sentido da a nuestro trabajo diario. Todas esas prácticas, a veces invisibles, pero con un gran impacto en la vida de las personas. Reconocer el esfuerzo y el trabajo en equipo, porque ninguna buena práctica es un resultado individual. Todas ellas implican coordinación entre profesionales y disciplinas, al mismo tiempo que nos abre la puerta a nuevos proyectos.
Por otra parte, este reconocimiento nos ayuda a consolidar valores como la dignidad, la participación, la escucha de usuarios y familias y el respeto por las preferencias de cada persona durante el tiempo que vive en la residencia, haciendo mención especial en la etapa de final de vida.
Este reconocimiento nos ayuda a seguir integrando las buenas prácticas dentro de nuestra gestión habitual, no es una acción puntual sino que es reflejo de la identidad de Fundación Hospitalarias.
6.¿Y retos para el futuro?
Ir adaptándonos a una población cada vez más diversa, de diferentes culturas, valores y formas de vivir, todas válidas. Es necesario personalizar la atención y fundamentar nuestras acciones en la ética clínica.
Garantizar una participación real, sobre todo en aquellas personas con deterioro cognitivo donde es la persona que la representa la que, junto con los profesionales, vamos tomando decisiones cuando la situación clínica se complica.
Cuidar a quienes cuidan, reconocer la labor de los equipos profesionales y proporcionar la formación necesaria porque no pueden existir buenas prácticas sin buenos equipos, formados y con las competencias necesarias. Y sostener estas buenas prácticas en el tiempo, integrándolas en la cultura organizativa para que no dependan de personas concretas.
7.¿Hay algún mensaje final que le gustaría dar?
Como mensaje final, me gustaría comentar que la Planificación Anticipada de Decisiones (PDA) es considerada un derecho y una herramienta muy útil para garantizar la calidad asistencial. No es un documento único, sino una serie de conversaciones sobre la evolución de la enfermedad, donde la persona tiene la oportunidad de expresar su voluntad, lo que es importante para ella y decidir sobre lo que quiere y cómo desea que se realicen sus cuidados si no pudiera expresarlo.
Esta nueva relación usuario-familia-profesional nos ayuda a profundizar y poner la mirada no sólo en la situación clínica de salud, sino también en sus necesidades y deseos.