"La salud mental de las personas con discapacidad sigue siendo una realidad invisibilizada"
La salud mental de las personas con discapacidad intelectual sigue siendo una realidad poco visible, a pesar de que se trata de un colectivo especialmente expuesto a situaciones de exclusión, aislamiento y vulnerabilidad. Con frecuencia, sus necesidades emocionales quedan en un segundo plano o se interpretan desde prejuicios que dificultan una atención adecuada.
En el marco de la Semana de la Salud Mental, conversamos con Sofía García, María Parada y Alejandra López del equipo de psicología de la Fundación Hospitalarias Betanzos, quienes reivindican la necesidad de avanzar hacia diagnósticos más precisos, combatir la sobremedicación y garantizar apoyos que favorezcan la autonomía, la participación y el bienestar emocional de las personas con discapacidad intelectual.
Su trabajo se basa en acompañar de forma integral a las personas residentes en diferentes áreas de su vida, facilitándoles herramientas que favorezcan una mayor autonomía, participación y presencia en la comunidad.
1. ¿Se suele hablar de la salud mental de las personas con discapacidad o sigue siendo un tema invisibilizado?
A nivel social, continúa siendo un tema bastante invisibilizado. Sin embargo, en la Fundación Hospitalarias Betanzos está muy presente y forma parte de nuestro trabajo diario. Consideramos fundamental darle el lugar que merece, visibilizar esta realidad y responder a las necesidades que presenta con el compromiso y los recursos adecuados.
2. ¿Existe una relación entre los problemas de salud mental y la discapacidad?
No existe una relación biológica directa entre ambas realidades, pero sí pueden influir factores ambientales. Las personas con discapacidad son un colectivo especialmente vulnerable a situaciones de exclusión, maltrato, abandono, aislamiento o soledad no deseada. Estas circunstancias pueden afectar a su bienestar emocional y favorecer la aparición de problemas de salud mental.
3. ¿Qué necesitan las personas con discapacidad en relación con su bienestar emocional y psicológico?
En esencia, necesitan lo mismo que cualquier otra persona: sentirse escuchadas, acompañadas y apoyadas. No obstante, afrontan una doble vulnerabilidad derivada del riesgo de exclusión social, lo que puede repercutir negativamente en su salud mental.
Además, es fundamental realizar buenos diagnósticos diferenciales para evitar que el sufrimiento emocional o la sintomatología psicológica se atribuyan erróneamente a la propia discapacidad. También es importante comprender que algunos trastornos pueden manifestarse de forma diferente en personas con discapacidad intelectual, por lo que se requiere una mirada especializada y adaptada.
4. ¿Cuáles son los principales desafíos y barreras que observáis actualmente?
Uno de los principales retos es otorgar a la salud mental la importancia que merece dentro de este ámbito. También es necesario avanzar hacia diagnósticos más precisos y tratamientos farmacológicos mejor ajustados, evitando situaciones de sobremedicación. A ello se suma la necesidad de contar con más profesionales especializados en discapacidad.
En el ámbito laboral, las oportunidades para las personas con discapacidad intelectual y problemas de salud mental siguen siendo limitadas, muchas veces debido a barreras normativas más que a cuestiones relacionadas con sus capacidades. La incompatibilidad entre recursos o el riesgo de perder determinadas prestaciones son algunos de los obstáculos que dificultan una inclusión laboral real.
5. ¿Cómo pueden las familias y las personas cuidadoras cuidar la salud mental de una persona con discapacidad? ¿Qué consejos les daríais?
El primer consejo es que también cuiden de sí mismas. Para cuidar bien a otra persona es necesario encontrarse bien física y emocionalmente. Priorizar el autocuidado es una condición indispensable para ofrecer unos cuidados de calidad.
Además, recomendamos acudir a profesionales especializados siempre que sea posible y no perder de vista una premisa fundamental: las personas con discapacidad tienen los mismos derechos que cualquier otra persona. Respetar su autonomía, su intimidad, sus elecciones, gustos y deseos es clave para favorecer su desarrollo personal y su bienestar emocional.
6. ¿Y cómo contribuye Fundación Hospitalarias al cuidado de la salud mental de las personas con discapacidad?
Lo hacemos dándole la importancia que merece. Para ello contamos con un equipo interdisciplinar que aborda cada situación de manera integral, analizando todas las áreas de la vida de la persona para ofrecer una atención digna, personalizada y profesional.
El cuidado comienza por reconocer y visibilizar una realidad que, aunque está muy cerca, sigue siendo en gran medida desconocida. En la Fundación Hospitalarias entendemos que cuidar también es escuchar, comprender y atender la salud mental de las personas con discapacidad desde una perspectiva centrada en la persona y en sus derechos.