Nuestro modelo de atención integral y multidisciplinar mejora la recuperación de los trastornos de la conducta alimentaria de larga duración
Las personas con trastornos de la conducta alimentaria (TCA) graves y de larga evolución pueden mejorar su estado de salud y recuperar calidad de vida cuando reciben una atención especializada, integral y centrada en la persona. Así lo reflejan los primeros resultados de un estudio liderado por la Unidad Integral de Recuperación de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (UIR-TCA) de Fundació Hospitalàries Martorell y el Hospital Universitari de Bellvitge, publicados recientemente en la revista científica Journal of Eating Disorders, la revista internacional de mayor impacto en el ámbito de los TCA.
La investigación evalúa el impacto de un programa residencial diseñado específicamente para personas adultas con TCA complejos y de larga duración, un perfil que a menudo ha pasado por numerosos tratamientos previos sin lograr una recuperación sostenida.
Resultados positivos en personas con una media de más de 27 años de enfermedad
El estudio analiza la evolución de 18 participantes con una trayectoria media de más de 27 años conviviendo con el trastorno y que habían realizado anteriormente una media de ocho intentos terapéuticos. Es el caso de de Enric, que lleva más de 36 años conviviendo con la enfermedad.
Tras completar el programa residencial, de entre tres y cuatro meses de duración, se observaron mejoras significativas en el índice de masa corporal (IMC) y en diferentes dimensiones relacionadas con la calidad de vida.
Entre los avances identificados destacan el bienestar emocional, la vitalidad, el funcionamiento social y la percepción general del estado de salud. Además, las participantes mostraron un alto nivel de satisfacción con la atención recibida, con una valoración media de 85,3 puntos sobre 100.
Un modelo que va más allá de los síntomas
La UIR-TCA inició su actividad en 2024 para responder a la necesidad de ofrecer recursos específicos para personas con trastornos alimentarios graves y de larga evolución, especialmente aquellas que requieren una atención ajustada a la complejidad asociada a la cronicidad.
Su modelo asistencial combina atención médica y nutricional, psicoterapia, intervención familiar, rehabilitación psicosocial y actividades grupales dentro de un enfoque multidisciplinar y centrado en la persona. Más allá del tratamiento de los síntomas, el programa trabaja aspectos clave para la recuperación, como la autonomía, la corresponsabilidad, la calidad de vida y la reconstrucción de proyectos personales.
Recuperar la vida más allá del trastorno
El análisis cualitativo realizado a partir de entrevistas con las participantes muestra también cambios significativos en ámbitos como la conciencia sobre la enfermedad, la regulación emocional, las relaciones familiares y la capacidad de proyectar planes de vida más allá del trastorno alimentario.
Estos resultados aportan nuevas evidencias sobre el potencial de los modelos especializados para atender a personas con necesidades asistenciales complejas y refuerzan la importancia de seguir desarrollando recursos específicos dentro del sistema de salud.
La publicación de este estudio contribuye además a visibilizar una realidad a menudo poco conocida: la de las personas que conviven durante años con un trastorno de la conducta alimentaria y que necesitan respuestas asistenciales adaptadas, especializadas y sostenidas en el tiempo para avanzar en su recuperación.