Por qué el sueño es clave para el bienestar de las personas con problemas de salud mental
Dormir no es solo descanso: es un pilar fundamental para la salud mental, la regulación emocional y la calidad de vida. Esto se debe a que el sueño es una función biológica esencial: mientras dormimos se consolidan nuestros recuerdos, se integran los aprendizajes del día y se reparan las conexiones neuronales.
Además, el sueño también actúa como un regulador natural de nuestras emociones. Al descansar, la corteza prefrontal y la amígdala, encargadas de la regulación emocional y de la respuesta ante amenazas, recuperan su equilibrio. Por eso, cuando dormimos poco, es habitual sentir irritabilidad, ansiedad y una menor tolerancia a la frustración.
Con motivo del Día Mundial del Sueño, queremos poner el foco en la relación entre el sueño y el bienestar psicológico, especialmente en personas con problemas de salud mental, discapacidad intelectual, trastorno del espectro autista (TEA) y alteraciones conductuales, a quienes acompañamos cada día en la Fundación Hospitalarias.
El vínculo directo entre el sueño y la salud mental
En el caso de las personas con problemas de salud mental grave, dormir bien adquiere un papel muy relevante. La falta de sueño puede intensificar síntomas como ansiedad, desregulación emocional, agitación, desorientación, dificultades de atención, irritabilidad e, incluso, descompensaciones clínicas.
También puede aumentar la vulnerabilidad ante situaciones estresantes o desencadenar crisis que afectan a su bienestar y el del entorno terapéutico. Por ello, abordar los problemas de sueño supone mejorar de manera indirecta su estabilidad psicológica y equilibrio emocional.
Personas con discapacidad intelectual y sueño
En la Fundación Hospitalarias acompañamos a personas con discapacidad intelectual que, con frecuencia, presentan también problemas de salud mental y alteraciones conductuales. Muchas de ellas viven en nuestros centros, lo que nos permite observar de cerca cómo el descanso influye en su bienestar. La experiencia diaria nos ha mostrado que un sueño insuficiente afecta directamente a su energía, a la capacidad para mantener rutinas, a su autonomía y, por supuesto, a su estado de ánimo.
De hecho, dormir mal puede aumentar su irritabilidad y frustración ante sencillas tareas diarias, dificultando que participen en actividades o se relacionen con otras personas.
Por ejemplo, en el caso de personas con Trastorno del Espectro Autista las alteraciones del sueño son especialmente habituales. Pueden presentar hipersensibilidad sensorial que interfiere en la calma previa al descanso (por ejemplo, una excesiva sensibilidad a las luces o sonidos que para otras personas pasan desapercibidos) o alteraciones en los ritmos circadianos que hacen más difícil ajustar el sueño a los horarios habituales. Las dificultades para expresar malestar también pueden provocar que estos problemas de sueño pasen desapercibidos. Sin embargo, cuando el descanso mejora, se observa un beneficio directo en su conducta.
Cómo abordamos el sueño en la Fundación Hospitalarias
En la Fundación Hospitalarias trabajamos el sueño desde una mirada integral y centrada en la persona. No se trata únicamente de dar pautas generales, sino de comprender qué factores intervienen en cada trastorno del sueño y adaptarnos a las necesidades individuales.
En algunas situaciones, como ciertos casos de insomnio, puede ser suficiente con establecer rutinas de higiene del sueño que favorezcan la conciliación, por ejemplo: reducir el uso de pantallas antes de acostarse, crear un ambiente tranquilo y con poca luz, mantener horarios regulares o introducir actividades relajantes previas a dormir. En otros casos, pueden influir factores más complejos que requerirán intervenciones más específicas, como los efectos secundarios de una medicación o la presencia de apnea del sueño, un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente durante la noche debido al bloqueo parcial o total de las vías respiratorias.
Además, en algunos centros de salud mental, como la Fundación Hospitalarias Ciempozuelos, contamos con salas de confort especialmente diseñadas para favorecer la calma para esos días en los que una persona usuaria ha dormido mal y esto le genera malestar o irritabilidad. En estos espacios pueden relajarse, regularse e incluso echar una pequeña siesta para recuperar la estabilidad y el bienestar emocional.
En la Fundación Hospitalarias, trabajamos cada día para que las personas que acompañamos disfruten de un sueño de calidad que les ayude a vivir sus procesos de recuperación con mayor estabilidad, autonomía y bienestar.