¿Por qué es importante hablar de salud sexual cuando hablamos de discapacidad?
Hablar de salud sexual en el contexto de la discapacidad es esencial porque forma parte del bienestar integral de cualquier persona. Sin embargo, sigue siendo un tema tabú.
A pesar de que las personas con discapacidad tienen exactamente los mismos derechos sexuales y reproductivos que el resto de la población, esos derechos no siempre se garantizan en el ámbito sociosanitario. En ocasiones, la información no está adaptada a sus necesidades o los profesionales no tienen formación específica en este ámbito. Esto puede limitar su acceso a la educación sexual, revisiones ginecológicas, anticoncepción o pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual, derechos reconocidos por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud.
A estos obstáculos se suman los prejuicios sociales, que siguen muy presentes. Aún persisten ideas erróneas, como que las personas con discapacidad no tienen deseos sexuales o que no pueden decidir sobre su propio cuerpo. Estas creencias tienen consecuencias reales: dificultan que puedan recibir la información y apoyo que necesitan de su entorno (por ejemplo, familias, colegios, centros...) para vivir su sexualidad de forma segura y autónoma.
En la Fundación Hospitalarias creemos que hablar de sexualidad y discapacidad conecta directamente con nuestra forma de cuidar: entendemos la sexualidad como parte del bienestar de la persona, imprescindible para ofrecer una atención integral y centrada en la persona.
En el Día Europeo de la Salud Sexual, conversamos de todo ello con Macarena Aspiunza, responsable de la Línea de Discapacidad de Ospitalarioak Fundazioa Euskadi:
1.¿Por qué es importante hablar de salud sexual cuando hablamos de discapacidad?
Porque la salud sexual es parte de la salud integral. Hablar de sexualidad en discapacidad reconoce derechos, bienestar emocional, autoestima y calidad de vida, no solo la dimensión clínica.
2.¿Qué mitos o ideas erróneas siguen existiendo hoy en día sobre la sexualidad de las personas con discapacidad?
Persisten mitos como que no tienen deseo, que no pueden amar o que no deben tener relaciones. Estas ideas invisibilizan su sexualidad y favorecen la sobreprotección.
3.¿Qué dificultades suelen encontrar para vivir su intimidad y sus relaciones afectivas?
Barreras físicas, falta de intimidad, prejuicios sociales y ausencia de educación sexual adaptada, además de la sobreprotección familiar o institucional.
4.¿Cómo se puede promover la autonomía de las personas con discapacidad en la vivencia de la sexualidad?
Ofreciendo información accesible, apoyos personalizados y espacios de intimidad, respetando sus decisiones y ritmos.
5.¿Qué papel tienen las familias y profesionales en este acompañamiento respetuoso?
Acompañar desde la escucha y el respeto, facilitando información, poniendo límites protectores sin anular su autonomía.
6.¿Qué beneficios se observan cuando reciben una educación sexual-afectiva adecuada?
Mejora la autoestima, el autocuidado, la toma de decisiones y las relaciones afectivas, además de reducir riesgos y miedos.
7.¿Cómo se aborda la prevención del abuso o las relaciones desiguales desde este enfoque educativo?
Trabajando el consentimiento, los límites, la identificación de situaciones de riesgo y el derecho a decir no, desde una educación clara y continuada.
8.¿Qué iniciativas en la Fundación Hospitalarias están marcando la diferencia en este ámbito?
Los programas de educación sexual adaptada, la formación a profesionales y familias, y los espacios de acompañamiento centrados en la persona.
9.¿Qué mensaje te gustaría transmitir en este Día Europeo de la Salud Sexual?
Que la salud sexual también es un derecho para las personas con discapacidad y hablar de ella es una forma de cuidado, respeto y dignidad.