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Salud mental materna: el ideal de la “madre perfecta” dificulta que las mujeres expresen su malestar

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental Materna, que se conmemora el primer miércoles de mayo, ponemos el foco en este tema, aún poco visibilizado. Más allá de la imagen idealizada de la maternidad, muchas mujeres atraviesan momentos de vulnerabilidad emocional durante el embarazo, el posparto y los primeros años de crianza. Un momento vital que necesita ser comprendido y acompañado sin prejuicios.

Hablamos con Montserrat Guitart Colomer, coordinadora del grupo de trabajo de salud mental y mujer de la Fundación Hospitalarias, que nos ayuda a identificar las principales señales de alerta y nos aconseja sobre cómo podemos, como sociedad, cuidar mejor la salud mental de las madres. 

No hay una única forma de vivir la maternidad. Y lo importante, es que la madre se sienta querida, escuchada y apoyada por quienes la rodean.

1.    ¿Qué entendemos exactamente por salud mental materna?

La salud mental materna hace referencia al bienestar psicológico y somático de la mujer desde la etapa preconcepcional [antes de que se produzca el embarazo] hasta el periodo postnatal [después del nacimiento], siendo esencial para su desarrollo personal, social y para el adecuado desarrollo del bebé. 

Según la OMS, aproximadamente 1 de cada 5 mujeres presentará algún problema de salud mental durante el embarazo o el primer año tras el parto.

2.    ¿Qué problemas de salud mental pueden aparecer con más frecuencia durante el embarazo, el posparto o los primeros años de crianza?

Durante el período perinatal [desde el embarazo hasta un año después del parto] pueden aparecer diversos trastornos, especialmente ansiedad y depresión, con una prevalencia significativa.

Los síntomas pueden ser emocionales, cognitivos, conductuales o físicos (tristeza persistente, incapacidad para sentir placer, fatiga, dificultades de concentración, alteraciones del sueño o del apetito, sentimientos de culpa o minusvalía, etc.).

En algunos casos surgen síntomas específicos relacionados con el bebé, como el miedo a no cuidarlo bien o pensamientos negativos hacia él. En situaciones graves pueden aparecer depresión mayor, ideación suicida o psicosis, que requieren intervención especializada.

3.    ¿Qué señales de alarma deberían hacernos pedir ayuda profesional?

Existen unas señales de alarma cuya identificación precoz es clave. Entre las principales señales a tener en cuenta, destacan el insomnio severo, tristeza persistente, llanto continuo, irritabilidad intensa o culpa excesiva. 

También debe valorarse por un profesional si persiste dificultad para disfrutar, pensamientos negativos hacia el bebé, miedo a hacerle daño o falta de vínculo con él. 

En casos más graves, pueden aparecer comportamientos extraños, desconexión de la realidad o alucinaciones. Es importante tener en cuenta si existen antecedentes personales o familiares de trastornos mentales graves.

4.    ¿Crees que sigue siendo un tema invisibilizado y tabú? ¿Influye la imagen de “maternidad perfecta”?

La salud mental materna sigue siendo un tema infravisibilizado y estigmatizado. Aún se minimiza el sufrimiento emocional de muchas mujeres, normalizándolo o invalidándolo. El ideal de la “madre perfecta” dificulta que las mujeres expresen su malestar por miedo a ser juzgadas o consideradas malas madres, lo que retrasa la búsqueda de ayuda.

5.    ¿Qué consejo darías a parejas, familiares y profesionales para cuidar y acompañar adecuadamente la salud mental materna?

Es muy importante que parejas, familiares y profesionales acompañen a la mujer en este periodo sin juzgar, ofreciendo el apoyo necesario en función de la gravedad de los síntomas. De hecho, la OMS subraya el valor protector del apoyo social y los grupos de mujeres durante el embarazo y el posparto.

En el caso de afecciones con síntomas de moderados a graves, suelen requerir intervenciones más intensivas con una combinación de apoyo psicosocial, intervenciones psicológicas y/o tratamiento psicofarmacológico.

6.    ¿Y a las madres que no se sienten como “deberían” sentirse?

Es importante tener presente que no hay una única forma “correcta” de vivir la maternidad. Sentirse desbordada, triste, ansiosa o desconectada no implica ser una mala madre. Pedir ayuda es un acto de responsabilidad y cuidado, no de fracaso, y existen recursos y profesionales preparados para acompañar estos procesos.

En la Fundación Hospitalarias apostamos por una atención en salud mental cercana, integral, personalizada y libre de juicios, que escuche y acompañe a cada mujer en su proceso, respetando su experiencia y sus tiempos.