Proyecto PUENTE: una iniciativa multilingüe para mejorar la acogida de personas refugiadas de Ucrania
Desde que estallara la guerra en Ucrania, en 2022, se han producido casi seis millones de desplazamientos de ciudadanos ucranianos a toda Europa. A 31 de mayo de 2026, más de 4 millones de personas que habían huido de Ucrania contaban con estatus de protección temporal en la Unión Europea, según Eurostat. Los menores representaban casi un tercio, concretamente el 29,8 %, del total de personas beneficiarias.
Las personas refugiadas se enfrentan a problemas de salud mental y al riesgo de exclusión social debido al trauma causado por la guerra y/o el desplazamiento, lo que supone un gran reto para la integración social. En este contexto, es fundamental contar con recursos prácticos que profesionales y organizaciones puedan utilizar para fortalecer su trabajo y apoyar a las personas refugiadas respetando su autonomía, dignidad y participación.
Proyecto PUENTE
Bajo esa premisa surge el Proyecto PUENTE, una iniciativa de educación no formal desarrollada en España por la Fundación Hospitalarias y San Juan de Dios España para mejorar las competencias de las personas que trabajan en la acogida de personas ucranianas desde los ámbitos de educación de personas adultas, atención social, apoyo psicosocial y gestión de programas de inclusión.
El proyecto ha sido traducido a seis idiomas (inglés, español, portugués, polaco, alemán e italiano) y adaptado al contexto de los distintos países donde se implementará: España, Italia, Portugal, Austria, Polonia y Bélgica.
La colección reúne publicaciones de referencia, un itinerario formativo de 20 horas y una herramienta de evaluación para profesionales, entidades educativas, organizaciones sociales y administraciones públicas. Los recursos están disponibles para su consulta y descarga en la página de materiales del Proyecto PUENTE.
En total, se trata de cuatros recursos estratégicos:
- El Manual de Buenas Prácticas reúne experiencias educativas, sociales y comunitarias desarrolladas en diferentes países europeos. Cada práctica presenta sus objetivos, contexto, recursos necesarios, aprendizajes clave y posibles desafíos de implementación. El manual incorpora enfoques relacionados con la educación no formal, el apoyo individualizado, la atención psicosocial, la inclusión laboral, las actividades artísticas y el desarrollo de redes comunitarias.
- La Guía para Promover el Modo de Vida Europeo es una publicación de referencia que aborda la inclusión social y laboral, los derechos y valores europeos, la diversidad cultural y la participación en las comunidades de acogida. Ofrece orientaciones sobre educación, aprendizaje de idiomas, empleo, vivienda, atención sanitaria, acceso a servicios, seguridad y participación cívica. Está dirigida a profesionales y organizaciones y, cuando resulta adecuado, también a las propias personas refugiadas.
- El Curso Completo PUENTE ofrece un itinerario de educación no formal con una duración orientativa de 20 horas, estructurado en nueve capítulos. El curso aborda el contexto sociocultural e histórico; los marcos legales y las políticas de inclusión; las dimensiones sanitarias, psicológicas y sociales; inclusión y empatía; comunicación intercultural; prácticas docentes inclusivas; enfoques sensibles al trauma; y análisis práctico de casos. El itinerario incluye el curso completo en PDF, un componente de evaluación, guía docente, presentaciones, contenidos en vídeo, materiales de evaluación y recursos para formación en línea. Esta estructura favorece tanto el aprendizaje autónomo como las acciones formativas organizadas por entidades educativas y sociales.
- La Herramienta de Evaluación de la Inclusión de Personas Refugiadas es independiente de la evaluación del curso. Ayuda a los equipos a revisar aspectos relacionados con la educación, la participación comunitaria, la autonomía, la comunicación intercultural, la accesibilidad y el sentimiento de pertenencia. Su objetivo es ayudar a las organizaciones a reconocer fortalezas y priorizar mejoras en sus prácticas de inclusión. No se trata de un instrumento clínico ni de diagnóstico.
Los recursos son fruto de la colaboración entre ocho organizaciones, que han contribuido con sus conocimientos, metodologías y experiencia práctica al desarrollo y difusión de estos materiales: Fundación Juan Ciudad, Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, Bonifraterska Fundacja Dobroczynna, Instituto S. João de Deus, Fatebenefratelli, Centro Hospitalario Benito Menni, Konventhospital Barmherzige Brüder Linz y Hospitality Europe.
Presentación en Madrid con un testimonio real: Kira Ponomarenko
El evento de presentación, celebrado en la sede de San Juan de Dios en Madrid el pasado mes de junio, contó con la participación de Maura Olaya Soriano, coordinadora del Programa de Protección Internacional en la Fundación Hospitalarias Valladolid, y Kira Ponomarenko, una joven de 18 años, que abandonó Ucrania hace nueve meses junto a su madre. Una vez en España, se les asignó una plaza en Valladolid dentro del Programa de Protección Internacional para personas refugiadas, perteneciente al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y gestionado por la Fundación Hospitalarias Valladolid en alianza con San Juan de Dios España.
Según explicó durante el evento, para Kira, que llevaba estudiando español desde los once años, el idioma no era una dificultad, sin embargo, reconoce que cuestiones como el acceso a una vivienda son especialmente complicadas en su situación. Contar con organizaciones que faciliten la acogida y la integración son esenciales. “Cuando llegas a un lugar nuevo es muy importante contar con personas que te orienten, te escuchen y te ayuden a resolver dudas. Instituciones como Fundación Hospitalarias y San Juan de Dios España hacen que el proceso de adaptación sea más fácil y rápido. La ayuda se refleja en muchos aspectos: clases de español con profesores cualificados, orientación en los trámites administrativos, apoyo psicológico, actividades y visitas culturales, talleres y cafés coloquios en los que podemos compartir experiencias con otras personas que han pasado por situaciones similares y conocer gente de otros países… Todo esto nos facilita no solo la integración, sino que también nos ayuda a sentirnos acompañados y apoyados”, afirma.
“La experiencia con Kira nos muestra la importancia de contar con profesionales adecuadamente formados en la atención a personas refugiadas, capaces de poder dar respuesta a sus necesidades de manera integral, atendiendo no solo a su situación administrativa, sino también a su bienestar emocional, social y cultural. En este sentido, el Proyecto Puente se dirige a personas procedentes de Ucrania, pero sus contenidos son transferibles y útiles para cualquier profesional que trabaje con personas refugiadas o personas migrantes que proceden de contextos complejos como conflictos armados”, expone Maura.
Kira no duda en asegurar que su futuro está en España. “Con la guerra y la ocupación de nuestra ciudad en Ucrania perdimos muchas cosas que formaban parte de nuestra vida y si hay que empezar de nuevo, quiero hacerlo en un lugar donde existan oportunidades para construir el mejor futuro para mi madre y para mí. Mi objetivo es construir una vida plena, aprovechar todas las oportunidades que se presenten y aportar también con mi granito de arena a la sociedad que me ha acogido”.